Población situada al sur de la provincia de Ciudad
Real, en la zona oeste del Campo de Calatrava, en la parte
septentrional de la Comarca del Valle de Alcudia y Sierra Madrona.
Limitada al norte con Saceruela, Luciana y Los
Pozuelos de Calatrava, al este con Cabezarados y Los Pozuelos de
Calatrava, al sur con Almodóvar del Campo y al oeste con Almadén y
Almadenejos.
Nombre mas antiguo Avenota, Corchado Soriano lo cita en su libro “El
Campo de Calatrava: Los Pozuelos”. Lo refleja en tiempos de
de reinado de Alfonso VIII.
Lo podemos ver
después, con otras definiciones como Venoxar, Abenoxar, Benosa y
Benojar, hasta el actual Abenójar.
La primera mención probable de la zona es con el nombre de Ad Turres
en época romana, debido a la multitud de torres de vigilia que
rodeaban la zona, ya que servía de paso a
Sisapo (La
Bienvenida. Almodóvar del Campo) y Andalucía.
En esta época, dos
caminos, llamados ambos de la plata, partían desde Sisapo para
Toletum. Uno de ellos, precisamente el que nos interesa, desde
Sisapo de dirigía a Almadenejos, de éste a Lacipea (Fontanosas) y
luego a Abenójar para dirigirse a Levciana (Luciana). Según las
pocas descripciones de la época y los cálculos de Francisco Coello,
podemos afirmar que el tramo de Lacipea a Abenójar seguía
prácticamente la misma ruta que la actual carretera o muy próxima a
ella.
Otros dos
enlaces podían partir de Abenójar, uno es el que va a
Saceruela, llamándose camino de la Mancha a Extremadura. Y el otro
vendría de Carcuvium (Caracuel)
pasando por Cabezarados hasta aquí, así serviría de enlaces
con los otros dos caminos.
De todo lo anterior se
puede deducir que en esta zona debería haber un pequeño núcleo de
población o al menos una posada para el descanso de los viajeros.
Hace 30 años el
párroco de Fontanosas Candelo López, descubrió una alcantarilla de
época romana próxima a la carretera que va a Almadén.
Los pequeños núcleos
aislados que rodeaban la zona fueron construyendo una pequeña
población junto a un arroyo (El Arroyo de los Pradillos) llamada:
Venoxar, Abenoxa, Benosa, Aben Oja, Benoja, Abenoxar es el nombre
que recibe en el siglo XII, debido a una ligera modificación
evoluciona a Abenójar de Calatrava y finalmente Abenójar.
En el año 1.063
apareció un héroe local llamado Aben Ocaxa (También aparece como Ben
Ocacha, Ben Ocaxa e Ibn ukkasha), bandolero que ocupó Córdoba. Es
posible que le diera el nombre al pueblo o éste a él. Aben Ocaxa,
según se trata en el “Tomo II” de Aben Thahir. El rey de Toledo
Alfonso de Castilla, en enero de 1.074 mandó a las órdenes de Aben-Ocaxa,
un numeroso ejercito sobre Córdoba, y favorecido por una facción,
así como por la oscuridad de la noche, Aben-Ocaxa degolló a la
guarnición y mato al príncipe Abbad, sorprendiendo durante el sueño
por los traidores. Al-Mothamid acudió a la defensa de su territorio
y, después de tres años de combates y sacrificados, tomó por asalto
a Córdoba, mandó clavar a la entrada del puente el cadáver de Aben-Ocaxa,
y no sólo arrojo a los árabes castellanos de Andalucía, sino que les
conquistó toda la tierra toledana comprendida entre el Guadalquivir
y el Guadiana.
La colonización de
esta zona que había quedado desierta y arrasada comenzó rápidamente
y “La Dehesa de Abenójar” y su término quedó fue concedido en 1.183
por Alfonso VIII ala Orden Militar de Calatrava. El momento de
máxima afluencia fue durante el reinado
de Fernando III; en esta época llegaron gentes del norte,
especialmente leoneses, asturianos y gallegos.
Los árabes dejaron
esta zona tras de la cruenta batalla de Las Navas de Tolosa (1.212)
El 9 de febrero de
1.217 el Papa Honorio III concede al Arzobispo D. Rodrigo “…las
casas, viñas, molinos, hornos, sernas… de Zuferola… hasta Abenójar”.
En el primer cuarto
del siglo XIII finaliza una primera etapa de la reconquista. La
Orden de Calatrava comienza a administrar el territorio, creando las
Encomiendas. La Primeras Encomiendas en la Orden de Calatrava eran:
la Mayor, la Clavería, las de Benavente, Caracuel, Guadalerza y
Malagón. A partir de 1.284 se irán creando nuevas encomiendas.
En 1.267 Ruy Martínez
de Mosquera se hizo cargo de la Dehesa de Villagutierre con el
fin de poblarla. Alfonso X,
el 29 de abril de 1.281 concedió una serie de exenciones fiscales a
los que fueran a vivir a diversos sitios, entre los que se encuentra
la dehesa de Villagutierre, aunque parece ser que no consiguió los
fines propuestos. El solar que se identifica donde hubo un intento
de población es el llamado hoy día Casas Viejas.
Entre los años 1.296 y
1.392 es nombrada la Encomienda de
Villagutierre en el maestrazgo de don Garci López de Padilla.
Se ignora en que año fue suprimida la encomienda y asimismo cuando
se despobló.
En el siglo XVI
existían en el Valle de Alcudia tres tipos de explotaciones mineras.
Las de Villagutierrez pertenecían al grupo de las grandes
explotaciones que contaban con mayores avances técnicos y más
capital. Las Ordenanzas promulgadas en 1.564 no suponen el cambio
positivo que se esperaba ya que no se rebajan los índices fiscales
vigentes, lo que
provoca: Mayor coste
del proceso de producción; debido al metal que llegaba de América,
bajó el precio de la plata; los costes de extracción y mantenimiento
superaban los beneficios.
La consecuencia de lo
anterior fue el cierre de las grandes minas de costoso mantenimiento
(Tirteafuera, Abenójar, Mestanza) en el periodo comprendido entre
1.570 y 1.575.
A lo largo de este
siglo existió en el pueblo un Tribunal de la Inquisición cuando aún
quedaban en el mismo 200 familias de moriscos.
En el año 1.575,
Fadrique Álvarez de Toledo, IV duque de Alba (1.537 -1.583) fue
condenado por Felipe II a permanecer desterrado en Abenójar (villa
de la Encomienda Mayor de Calatrava de la que era titular), por
haber faltado a una palabra de casamiento y con este motivo escribió
una carta a su padre.
En el año 1.652
disminuyó tanto la población, que se le tuvieron que agregar los
curatos da Luciana y Cabezarados para que pudiera subsistir, pues
entonces contaba con sólo 70 vecinos, según se indica en el Capitulo
General de ese mismo año.
En la vista general de
la orden de Calatrava en 1.720 tan sólo se señalan 47 vecinos, sin
embargo, en el Catastro del Marques de Ensenada de 1.754 se indica
que hay 213 vecinos.
En el año 1.737 en la
posesión del Infante-Cardenal, se define a la dehesa de
Villagutierre como:
“… Dehesa de
Villagutierrez, en término de Abenójar, lindando con otra de la
Encomienda Mayor cuyo apeo comienza en el mojón del Herizo, y que se
compone de 20 quintos: Malillo, la Relumbrosa, el Herizo,
Baldefuentes, la Sisonera, la Casa, el Tamaral, mojón Blanco,
Turquillas, las Pullas, Matamolo, Mentidera, la Peñuela, Zerro de
las Carretas, Canalejas, el Carneril, el rubial, la Patuda y el
carril, que hacen diez millares de maravedíes de ganado y son diez
mil fanegas de tierra…”
En 1.740 había en el
pueblo seis panaderías.
Durante la Guerra de
la Independencia en las comarcas de Abenójar y Almodóvar del Campo
en 1.809 se reunieron hasta 3.000 combatientes entre milicias y
guerrilleros. Pero pese a los esfuerzos de los habitantes de la
comarca, en 1.810 Abenójar cayó bajo el yugo francés.
La iglesia que había
pertenecido a la orden militar de Calatrava, fue reedificada por el
comendador Mayor, el Infante Don Carlos en 1.826, instalando en el
alta mayor de la misma un magnífico retablo con 3 cuadros de la
virgen de la Asunción, San Carlos Borromeo
y San Francisco de Asís.
Las Guerras Carlitas
marcan el final del antiguo régimen. A la muerte de Fernando VII,
Heredó el trono se hija Isabel II, suprimiendo así una de las leyes
del antiguo régimen, la Ley Sálica, por lo cual sólo podían gobernar
los varones. Para eliminar ésta ley se creó la pragmática Sanción,
con lo que Isabel II seria la heredera del trono. Esto enfureció a
los seguidores del hermano del rey,
Carlos María Isidro,
que comenzaron una guerra civil que se alargaría durante siete años,
desde 1.833 hasta 1.840.
Durante la guerra el
pueblo se fortificó débilmente con lo que el 9 de noviembre de 1.836
sufrió innumerables pérdidas, cuando se aproximaban las tropas
carlitas desde Cabrera, ya que tuvo que capitular con 15 hombres del
provincial de Córdoba.
Según el Diccionario
Geográfico-Histórico-Estadístico de Pascual Madoz en 1.846, Abenójar
tenía: 724 habitantes, 168 casas de un solo piso y regular
distribución, 8 calles, 4 empedradas y las otras de pavimento
pizarroso, dos plazas pequeñas diagonales, una grande que encierra
en un edificio que había sido reparado últimamente las casas
consistoriales (con esto podemos deducir que el ayuntamiento fue
restaurado por estas fechas), el pósito (una especie de silo) sin
existencia alguna aunque con un crédito
de 864 fanegas, la cárcel y la escuela a la que acudían 70
niños y cuyo maestro percibía 100 ducados; por ultimo la iglesia
recién reformada y dedicada a nuestra señora de la asunción.
Extramuros del pueblo
(recordemos que fue fortificado débilmente en las Guerras Carlitas)
y al norte se hallaba el cementerio algo deteriorado, un pozo de
agua dulce y una fuente al noroeste.
En esta época, se
cultivaban 2.500 fanegas de tierra de primera calidad, 800 de
segunda y 1.700 de tercera. Las labores se hacían con 70 cabezas de
ganado vacuno. En el pueblo se producen trigo, cebada y centeno y se
criaba ganado lanar, cabrío y vacuno.
La mayoría de los
habitantes se dedicaban a la labranza, excepto unos pocos que se
dedicaban a exportar el sobrante de los cereales y a importar
aceites, vino y aguardiente, productos de los que se carecían en el
pueblo.
Por esta época, ya se
comenzó a pensar en dar salida por medio de un canal a las aguas que
se estancaban en las calles, ya que perjudicaban la salud de los
vecinos.
En el año1.900,
Abenójar constaba de
553 edificios y 2.251 habitantes de los cuales algunos vivían en los
caseríos de las minas y en el campo. En el término existían minas de
plomo argentífero, canteras de mármol y dos colonias agrícolas:
Navalmedio y morales Piñuela.
A partir de 1.911, el
declive de la minería era importante ya que en años consecutivos,
fueron cerrándose las minas El Horcajo (1.911), Villagutierrez
(1.912) y La Gitana (1.913).
En el verano de 1.956
se procedió a levantar la cúpula y el tejado más alto de la iglesia,
pues durante la guerra fue derrumbado y sustituido por una terraza,
por lo que se tuvo que construir nuevamente, para volver a su estado
a su estado primitivo. También se reformaron los tejados, terminando
a finales del mismo año. En agosto de 1.957 se picó y enlució el
interior del templo, las bóvedas y los muros. Se derrumbaron algunos
retablos que no tenían ningún valor y al parecer: “poco gusto
artístico”.
Finalmente quedó la
iglesia nuevamente limpia a finales de 1.957. En febrero de 1.958,
se monta un nuevo altar mayor, de mármol y con tres escalinatas. En
mayo se pavimentan las naves y todo el interior, se descubre el arco
que da acceso al baptisterio.
Esta forma se terminó
a finales de mayo, justo a tiempo para las comuniones. En agosto de
1.958 se instala el retablo de la patrona del pueblo, la Virgen de
la Encarnación en la nave izquierda.
Este retablo es obra
del escultor sevillano Carlos Bravo Nogales.
Finalmente, se añade
en 1.959 el retablo del patrón del pueblo, San Juan Bautista, en la
nave derecha del templo, también obra del mismo escultor.
-
Iglesia de
Nuestra Señora de la Asunción.
-
Cueva de los Muñecos
-
Pinturas Rupestres de la Cueva de la
Graja.
-
Laguna de Michos.
-
Tablacaldera.
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La Dehesa Boyal.
Destacar la Candelaria
de San Antón, noche del 16al 17 de Enero, la Romería de Nuestra
Señora de la Encarnación, el 2º fin de semana de Abril, las Fiestas
en honor a San Isidro, el 15 de Mayo y las Fiestas Patronales de San
Juan, del 23 al 26 de Junio.
Telares de nudos y
paños y panadería artesanal tradicional.